Inheritance - Christopher Paolini

 ¡Hola lectores!



Hasta que el día llegó. ¡Finalmente lo terminé!

El año pasado me propuse leer 30 libros y no quería tener que apurar el final de una saga que venía disfrutando tanto. Al final terminé leyendo 33, así que cumplí el objetivo… y ahora sí, puedo cerrar la historia de Eragon como corresponde.

Desde el primer capítulo la cosa se puso intensa. Yo estaba convencida de que Paolini había matado a mi personaje favorito. Durante meses lo creí, porque solo había leído ese primer capítulo y después me dediqué a terminar mi objetivo anual de lectura. Así que debo admitir que estuve enojada con el escritor completamente de gratis, porque resulta que… ¡no murió! Yei.

Siguiendo con el tema de Murtagh, su final me pareció coherente con su personaje. También creo que eso explica bastante bien por qué no pasa nada con Nasuada. Más allá de que se insinúa cierta tensión entre ellos, una persona tan rota difícilmente podría construir una relación sana en ese momento. Y menos con alguien como Nasuada que, además de todo, es una monarca cuyo foco siempre fue liderar a su pueblo a cualquier costo. No era exactamente el escenario ideal para un romance.

En el fondo, Murtagh nunca fue realmente el villano de la historia. Fue más bien alguien que pasó toda su vida intentando no convertirse en el monstruo que otros esperaban que fuera.

De hecho, parte de lo interesante del personaje está en su contraste con Eragon. Los dos tienen muchas cosas en común: crecieron sin conocer realmente a sus padres, cargan con un linaje complicado y ambos terminan siendo jinetes de dragón en medio de una guerra gigantesca. Pero sus caminos son muy distintos. Mientras Eragon crece rodeado de personas que lo ayudan a convertirse en algo mejor, Murtagh pasa la mayor parte de su vida tratando de sobrevivir a quienes quieren moldearlo en algo peor.

Eso no justifica todo lo que hace, pero sí explica mucho de lo que termina siendo.

Y aun así, incluso con todo eso en contra, Murtagh intenta elegir algo diferente. Tal vez no siempre lo logra, pero lo intenta. Por eso su final no se siente como una derrota, sino como el primer momento real de libertad que tiene en toda su vida: no quedarse a celebrar la victoria, sino irse a descubrir quién puede ser cuando nadie más esté decidiendo por él.

Siguiendo con la reseña, el libro sigue una serie de batallas y sitios a distintas ciudades para reclutar soldados en la guerra contra Galbatorix. Sin embargo, él se adelantó (como vimos en el libro anterior) obligando tanto a guerreros entrenados como a simples campesinos a jurarle lealtad en el idioma antiguo. Esto complica muchísimo las cosas para Eragon y los Vardenos.

Además están los famosos hombres sin dolor”, que pelean mientras se están desangrando y sonríen de manera bastante macabra. Ese detalle me pareció una idea muy creativa para sumarle un poco de chimi a la trama. Algo así como los caminantes blancos de Juego de Tronos. Más o menos esa vibra.

Me gustó mucho el personaje de Nasuada. Una mujer fuerte, valiente e inteligente que no agacha la cabeza ante nadie y que pone el bienestar de su pueblo por encima del suyo. Básicamente una gobernante con carácter… y que no le gusta que le rompan los ovarios. Los distintos obstáculos por los que Paolini la hace pasar me parecen interesantísimos. Solo alguien con una visión tan clara de sus objetivos podría soportar todo eso.

Con Arya, en cambio… bueno. No sé muy bien qué decir. Creo que su personalidad de elfa está muy bien retratada, pero TAN fría vas a ser. Entiendo que para ellos el tiempo pasa distinto, que siempre tuvo un fuerte sentido del deber y la responsabilidad, pero dale amiga… un desliz te pido. Un besito, Paolini, ¿qué te costaba?

Y después está Roran. QUÉ personaje. Aplausos.

Hubo momentos en los que sinceramente solo quería que Eragon se corriera un poco del medio para seguir leyendo la historia de su primo. Disfruté muchísimo todas sus aventuras, su determinación y la creatividad que tiene para resolver situaciones imposibles. Llegó un punto donde sentía que Paolini ya no sabía en qué peligro nuevo meterlo. Yo estaba convencida de que en algún momento lo iba a matar, y estaba mentalmente preparándome para llorar todo lo que tenía que llorar.

Pero milagrosamente no pasó. Y yo tipo: epa… una buena.
Arriba Roran.


*LA SIGUIENTE PARTE CONTIENE SPOILERS*

El final me sorprendió en algunas cosas y en otras no tanto. Hay partes donde la historia te va llevando a sacar ciertas conclusiones sobre lo que probablemente va a pasar.

Para mí el cierre estuvo bien… pero le faltó una pizca de romance. Cuatro libros con Eragon atrás de Arya y lo máximo que consigue es apretarle la manito y chau, nos vemos nunca más. DALE PAOLINI.

Después aparece una especie de romance incipiente entre Nasuada y Murtagh… y tampoco pasa nada. Se separan y listo, nunca más se vuelven a ver. No termino de entender a qué jugó Paolini con esto. Ya sabemos que es una saga de fantasía épica llena de batallas, pero si ya introducís el elemento romántico… dale un poco más de desarrollo.

Vi muchos comentarios de lectores que también se quejan de estos finales románticos medio insulsos, así que claramente no soy la única.

La otra gran crítica es cómo muere Galbatorix (igual esta crítica es solamente mía, no he visto que otros lectores pongan sus quejas sobre este punto). Literalmente pasamos cuatro libros preparándonos para el enfrentamiento final con el villano supremo… y termina siendo tan puf y listo. Chau, muerto. Tomá: el poder del dolor y el arrepentimiento.

No lo podía creer.
¿Toda esta historia para eso?

El libro suma muchos puntos por otros lados, pero definitivamente no por el final del villano más malo de todos. Esa parte sí me pareció bastante decepcionante.

Siguiendo con el tema de Murtagh, su final me pareció coherente con su personaje. También creo que eso explica bastante bien por qué no pasa nada con Nasuada. Más allá de que se insinúa cierta tensión entre ellos, una persona tan rota difícilmente podría construir una relación sana en ese momento. Y menos con alguien como Nasuada que, además de todo, es una monarca cuyo foco siempre fue liderar a su pueblo a cualquier costo. No era exactamente el escenario ideal para un romance.

En el fondo, Murtagh nunca fue realmente el villano de la historia. Fue más bien alguien que pasó toda su vida intentando no convertirse en el monstruo que otros esperaban que fuera.

De hecho, parte de lo interesante del personaje está en su contraste con Eragon. Los dos tienen muchas cosas en común: crecieron sin conocer realmente a sus padres, cargan con un linaje complicado y ambos terminan siendo jinetes de dragón en medio de una guerra gigantesca. Pero sus caminos son muy distintos. Mientras Eragon crece rodeado de personas que lo ayudan a convertirse en algo mejor, Murtagh pasa la mayor parte de su vida tratando de sobrevivir a quienes quieren moldearlo en algo peor.

Eso no justifica todo lo que hace, pero sí explica mucho de lo que termina siendo.

Y aun así, incluso con todo eso en contra, Murtagh intenta elegir algo diferente. Tal vez no siempre lo logra, pero lo intenta. Por eso su final no se siente como una derrota, sino como el primer momento real de libertad que tiene en toda su vida: no quedarse a celebrar la victoria, sino irse a descubrir quién puede ser cuando nadie más esté decidiendo por él.


FIN DEL SPOILER


Me encantó esta saga en general. Es muy entretenida y tiene momentos donde baja un poco el ritmo, sobre todo cuando hay muchísimas escenas de batalla o tramas estratégicas de ir de acá para allá… pero bueno, así suelen ser las novelas épicas.

En resumen, Paolini tuvo muy buenas ideas y siento que en este libro logra desarrollarlas mejor que en los anteriores. Se nota que su escritura mejora a lo largo de la saga, especialmente en la construcción de los escenarios y en la complejidad de la historia.

También me gustó mucho el recurso de sumar más personajes que narren distintas partes de la trama. Eso hace que el mundo se sienta más grande y la historia más completa.

Si bien algunos cierres no me convencieron, otros lo compensan bastante.

Gran saga, grandes personajes, batallas épicas… y cero besos. Paolini, no sé si te perdono. O sea, 4 libros tuviste para que, al final, Eragon solo consiga un apretón de manos. Injusticia literaria.

Pero más allá de eso, fue una saga que disfruté muchísimo.

Sé que esta reseña puede ser más larga que las demás, pero resumir una saga y todas las emociones en una reseña fue difícil, además de que me tomó varios días poner en orden las ideas sobre qué decir. Finalmente, solo me queda recomendar subirse a este barco de fantasía y dejarse llevar.

(Ahora se viene spam de todos los libros que leí el año pasado, quedan advertidos)

¡Hasta la próxima lectura! 

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